MOSAICO, 4-XII-014

Martínez Campos, 4/XII-014

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 4 de diciembre. POR MI ESCUELA de periodismo, la “Carlos Septién García”, sin presumir, la mejor en su género en México, han pasado generaciones de estudiantes que luego han incursionado en los diversos medios escritos y electrónicos. De orígenes modestos y de orientación confesional en sus inicios, se convirtió en el mejor semillero del periodismo, profesión u oficio, como el que más debatido, cuestionado, vilipendiado, pero también admirado. Multitud de profesionistas, ahora también con títulos y postgrados, pero en mi tiempo, principios de los sesenta, era, aún, una escuela para trabajadores. De allí salimos la primera generación de diaristas, que impulsados por su director el Profe Alejandro Avilés Inzunza, conformamos una agencia de noticias para radio y medios provincianos. Allí estuvimos Elías Chávez, Joaquín Herrera, Luis Mayén, Arturo Alvarez del Castillo, Jesús Munguía, Salvador Estrada, Fernando Covián, y Silviano Martínez, si la memoria no me falla medio siglo después. Fuimos, pues, creo, pioneros en el diarismo, egresados de una escuela que enseñaba los elementos del oficio, el cual por lo demás se va aprendiendo en el curso de una vida. DE ESA ESCUELA, y la lista es larga, salieron personalidades que se han desempeñado y se desempeñan con todo profesionalismo, en los diversos medios, incluidos los nuevos electrónicos. Siempre se ha debatido cuál es la exacta dimensión, en teoría y en práctica, del oficio periodístico y quién es o no es periodista. Lo apasionante, es que procedentes de escuelas o no, aquí estamos y en el oficio hay también aberraciones, pero hay también sublimes vocaciones. HAY VOCACIONES EJEMPLARES, aun cuando cada uno de nosotros “tengamos lo nuestro”. Una de esas vocaciones, la de Vicente Leñero, escritor, periodista, que acaba de fallecer, a los 81 años y recibe todos los honores y reconocimiento por su gran trayectoria, por su gran obra. Enseguida, un poco de texto de su discurso con motivo de la distinción que recibió en 2010, como galardonado con el Premio Nacional de Periodismo CSG, de la escuela donde se inicio en el mundo de las letras: “4 noviembre, 2010 .Se ha convertido en lugar común, cuando se distingue o se premia públicamente a alguien, que ese alguien diga de botepronto que el reconocimiento lo honra, lo enorgullece, lo apabulla, lo considera inmerecido. Tal es mi caso hoy, cuando me siento literalmente abrumado es esta cálida ceremonia, y me veo impedido a utilizar la mentada cantaleta, pero no como un cajonero lugar común sino como una franca y sincera reacción que me envuelve las vísceras, el alma toda, porque proviene de mi querida escuela Carlos Septién García. Ella se encuentra en el origen mismo de mi condición de periodista y escritor. Ella es el germen de mi vida profesional. A ella le debo haber abandonado una insegura carrera de ingeniería para abrazar –como suele decirse con otro lugar común- la actividad que dio soporte y sentido al pedregoso camino emprendido desde joven hasta hoy, en la vejez. Debo confesar que yo no ambicionaba convertirme en periodista. Estudiaba números pero pretendía, con ofuscación, domeñar las letras, las palabras, el difícil arte del fraseo y la composición del lenguaje escrito. Quería eso: ser escritor, y una escueta mención relacionada con el inicio de cursos de una escuela de periodismo, leída en Excélsior, en la columna de un especialista en espectáculos que se apodaba Lumiére, me encandiló de golpe.  Qué tal si inscribiéndome en esa escuela lograba yo aprender los secretos necesarios para escribir bien mis tropezados cuentecillos y poemas de mi adolescencia. Qué tal si en esa escuela me enseñaban sintaxis, puntuación, ortografía…”. POCO A POCO iremos aceptando, como se menciona ya, que no entraremos al cambio climático, sino ¡ya estamos en él!, estamos ya, pues, en pleno cambio climático y todos los grandes efectos meteorológicos estarán relacionados con ello. Es la mera verdad y es mejor que creamos en la ciencia, “creencia” que debe hacerse, en esta materia, una convicción de todos, comenzando por los políticos  y líderes sociales. Al respecto, una noticia que acaba de surgir en Lima, Perú, con motivo de un evento internacional relacionado con el clima: “LIMA.- El 2014 podría ser el año más caluroso registrado en la historia de la humanidad, si en noviembre y diciembre la temperatura media del aire a nivel mundial se mantiene por encima de los promedios conocidos hasta 2013, dijo el miércoles la Organización Meteorológica Mundial. En un comunicado, difundido en medio de la Conferencia Climática en Lima, señaló que a nivel mundial la temperatura media del aire sobre la tierra y la superficie marina en los primeros diez meses del año fue de 0,57 grados centígrados por arriba del promedio de 14 grados para el periodo 1961-1990 y de 0,09 grados centígrados encima de la media para la década 2004-2013. Los registros mundiales anteriores eran menores”. (www.silvianomartinez.wordpress.com).

 

 

 

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